Seguimiento

Denominamos seguimiento al periodo de tiempo que transcurre una vez finalizado el tratamiento activo es decir quirúrgico y/o radioterápico y/o sistémico. En algunos tumores cerebrales es posible que el tratamiento sistémico (con quimioterapia o biológicos) sea prolongado y no pueda suspenderse.

El objetivo del seguimiento es conocer cuál es la situación de la enfermedad y cuáles son en su caso las secuelas del tratamiento y/o de la enfermedad. La duración del seguimiento es en muchas ocasiones muy larga en el tiempo.

Dependiendo del tipo de tumor, su médico le aconsejará sobre los intervalos de tiempo en los que tiene que acudir a una revisión y también sobre las pruebas radiológicas o de análisis u otras que tiene que hacer previamente a la consulta.

No existen recomendaciones concretas en cuanto a la periodicidad de las revisiones, pero dependerá del tipo de tumor, de los resultados del tratamiento efectuado y de las posibles secuelas. El seguimiento conllevará controles radiológicos periódicos, realizados con la resonancia magnética. Puede ser necesaria la realización de estudios analíticos sobre todo en aquellos pacientes con tratamiento anticonvulsivante que requieran un control de sus niveles en sangre.

Recaídas
Algunos tipos de tumores cerebrales sobre todo los denominados gliomas tienen elevada tendencia a reproducirse una vez finalizado el tratamiento o incluso durante el mismo. La recaída de un tumor cerebral puede ocurrir entre meses y años después, según el tipo de tumor. En caso de recaída, el paciente deberá ser evaluado por un equipo multidisciplinar, es decir por los diferentes especialistas implicados en el diagnóstico y en el tratamiento de los tumores cerebrales. Se plantearán las diferentes opciones que pueden ser en ocasiones quirúrgicas de nuevo y/o radioterápicas y/o sistémicas en función de cada caso y de cada tumor.

En ocasiones y en particular en los glioblastomas puede producirse un efecto que denominamos pseudoprogresión que como su propio nombre indica se trata de una falsa progresión de la enfermedad. Este fenómeno se produce principalmente en los primeros meses siguientes a la radioterapia y puede parecerse clínicamente y radiológicamente a una progresión de la enfermedad sin serlo. En estos casos su oncólogo le informará sobre este fenómeno y le aconsejará sobre la actitud y pruebas a seguir.

En otras ocasiones pueden presentarse complicaciones tardías del tratamiento que no obligatoriamente significan una recaída de la enfermedad y utilizaremos diferentes estrategias para diferenciarlo.